|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
El Tampico moderno o Santa Anna de Tampico fundado en abril de 1823, nació con la llegada de algunos vecinos de Altamira mediante un permiso concedido por el general Antonio López de Santa Anna. El trazo de la nueva ciudad quedó a cargo de don Antonio García Jiménez quien midió 30 varas desde la orilla del barranco trazando 18 manzanas y dos plazas delimitadas por las calles Altamira al norte; Aduana al este, Miradores al oeste y el río Tamesí al sur, extendiéndose muy pronto hacia el norte y el este, dos años después se dispusieron trece manzanas más que llegaban por el norte hasta la calle de Los Jazmines (cerca de la Plaza de los Arrieros, hoy Parque Méndez) y por el este hasta la calle del Espartal.
Desde un principio, los nombres de las calles se dieron de acuerdo a algún suceso importante ó detalle característico. Así tenemos que la calle Altamira fue llamada así como signo de gratitud a los pobladores de dicha villa que llegaron a nuestra ciudad, además de ser ese el camino que llegaba de esa población a Tampico; la calle Aduana debido a que ahí se instaló la receptoría aduanal en la manzana en donde ahora se encuentran los edificios de Telégrafos y Correos; la calle de Los Jazmines (hoy Álvaro Obregón) cerca de la Plaza de los Arrieros se llamó así ya que ahí había una finca donde predominaba la flor del jazmín y la calle del Espartal (hoy Aquiles Serdán) porque ese lugar estaba lleno de esparto, una planta gramínea cuyas hojas se utilizaban para tejer tapetes y sillones. Las calles principales estaban empedradas o adoquinadas sobre todo las que rodeaban las Plazas de la Libertad y la Constitución así como algunas de sus adyacentes. Pocos años después el 15 de diciembre de 1826, el Congreso Constituyente del Estado concedió a Tampico el título de ciudad. Para 1835 el asentamiento se había extendido por el norte hasta la orilla de la Laguna del Carpintero a donde desembocaba el Canal de la Cortadura, por el este hasta la calle Sol y por el oeste hasta la Casamata, fortaleza que custodiaba la entrada de la ciudad ubicada en los terrenos donde actualmente está El Diario de Tampico.
Diez años más tarde, en 1845 Tampico se hallaba convertida en una próspera urbe con calles empedradas y numerosas casas habitación, para 1849 la ciudad llegaba por el norte hasta la calle Laguna y por el este hasta La Gloria (hoy calle 2 de Enero), trazándose entonces la calle Ribera paralela al Río Tamesí y que ahora conocemos como Héroes del Cañonero. Ahí donde se encuentra ahora el que fuera el Hotel Ribera, estaba un enorme barranco conocido como el Barranco de los Alemanes por ubicarse ahí en lo más alto de la Calle 20 de Noviembre el Consulado Alemán. En 1853 esta ciudad era la población tamaulipeca que más había logrado progreso, contaba con 487 casas habitación así como los edificios públicos de aduana, mercados, casas municipales, el hospital civil y el militar, cárcel, parroquia, teatro, plaza de toros, un fuerte, dos cuarteles y cuatro plazas. Sin embargo no todo seguiría así ya que a partir de 1854 el pueblo vivió las consecuencias de la crisis política que abatía la nación convirtiéndose en escenario de luchas entre liberales y conservadores. En el último cuarto del siglo XIX, la ciudad no rebasó los límites que tenía antes, sin embargo a principios del siglo XX ya se empezó a advertir el crecimiento en varias direcciones. En primer lugar se poblaron y se trazaron calles en los terrenos del Golfo y el Cascajal que se rellenaron para aumentarles su nivel, llamándosele Cascajal a esta superficie de tierra, por encontrarse ahí gran cantidad de cascajo o conchas marinas.
A principios del siglo XX por el noreste, siguiendo el camino del Volantín, actual Avenida Hidalgo, había una serie de granjas y establos que surtían a la ciudad con sus productos y constituían un lugar de paseo para los tampiqueños. En ese entonces los límites de la ciudad estaban continuando el camino del Volantín hasta la escuela rural Del Monte, la cual se encontraba sobre la actual avenida a la altura de la calle Reforma. En la década de 1870, las familias ricas de Tampico establecieron en La Barra situada en la desembocadura del Pánuco, una pintoresca colonia de casitas de campo que usaban durante el verano, pero a partir que entró en servicio el tren (1891) y se construyó la estación de estilo colonial francés, este lugar pasó a ser una zona residencial bien comunicada, con amplias casas habitadas en su inmensa mayoría por los empleados estadounidenses del ferrocarril. También a fines de siglo, por el rumbo de Doña Cecilia y Árbol Grande, surgieron asentamientos de familias de obreros que trabajaban en la recién inaugurada refinería de petróleo, convirtiéndose en una industriosa población que en 1924 quedaría separada de Tampico, al igual que La Barra, El Águila y Miramar, al crearse el municipio de Doña Cecilia adoptando después el nombre de Ciudad Madero. Se llamaba Doña Cecilia por haber en este sitio un lugar propiedad de una señora de ese nombre, en el cual se hacían embarques en tren de personas, carga y ganado.
Entre 1900 y 1911 la parte oriental de la ciudad donde terminaban las calles Altamira, Jazmines, Tamaulipas y Carpintero presentaban un terreno irregular lleno de hondonadas con un nivel tan bajo que antes de construir el pavimento fue indispensable elevarlo, lo mismo ocurría con la orilla del Tamesí, entonces deshabitada, desde el llano del Cascajal hasta el Canal de la Cortadura. Para llevar a cargo la pavimentación de estas calles cuya obra estuvo a cargo de una compañía extranjera propiedad de Mr. Campbell, se utilizó azolve de los ríos y enormes cantidades de tierra extraída del cerro de Andonegui y del promontorio donde se construiría después la colonia Campbell edificando andamios de 3 y 4 metros sobre los cuales se tendió una vía donde corría un pequeño ferrocarril que atravesaba la ciudad y los manglares hasta llegar al Cerro de Andonegui, nombrado así en honor al Coronel Don Juan de Andonaegui, defensor de este sitio en los combates habidos antes de la capitulación del Brigadier Barradas. Entre 1914 y 1922 se dejaron sentir en la configuración y crecimiento de la ciudad, los efectos de la actividad petrolera en la zona por parte de compañías extranjeras. Una vez que se instalaron las refinerías a lo largo del río Pánuco comenzaron a asentarse nuevos núcleos de población como Mata Redonda, Árbol Grande, Doña Cecilia y La Barra que con el tiempo fueron incrementándose y consolidándose. Estos asentamientos que eran en su mayor parte para ingenieros y empleados de medio y alto nivel, tenían como característica una adecuada planeación construyéndose casas confortables con buenos servicios públicos. Sin embargo la gran masa de trabajadores que llegaban a la ciudad, no contaba con viviendas adecuadas ni terrenos para construirlas, por ello se vieron en la necesidad de posesionarse de terrenos baldíos en los cuales construyeron pequeñas casas de madera sobre delgados pilotes como protección por encontrarse la mayor parte de ellas en las zonas bajas, principalmente en la extensa franja de terreno que se ganó al río Tamesí con las operaciones de desecado y relleno. En esta misma época de auge en la ciudad (1914-1922), la población extranjera que contaba con suficientes recursos, alquilaron o compraron casas nuevas construidas en la parte alta que bordea a la Laguna del Chairel convirtiéndose en poco tiempo en una elegante zona residencial. En la expansión de Tampico hacia esta dirección, el camino del Volantín desempeñó un importante papel, nombrándosele Avenida de los Hombres Ilustres, esta avenida dejó de ser un simple paseo para convertirse en la principal vía de comunicación con el centro de la ciudad conservando hasta el día de hoy su importancia bajo el nombre de Avenida Hidalgo.
En los terrenos adyacentes a esta importante arteria vial, comenzaron a surgir colonias de clase media y alta como las colonias Jardín, Aragón, Smith, Aurora, Trueba, Recreo y Guadalupe así como otras más elegantes y exclusivas como las colonias Altavista, Águila y Las Flores en las cuales se construyeron hermosas casas llenas de confort rodeadas de jardines con pasto inglés que después, al venir la expropiación petrolera fueron adquiridas por ciudadanos prominentes de Tampico. A esas fechas Tampico había cambiado su fisonomía convirtiéndose en una de las ciudades más modernas y prósperas del país, situación que ha permanecido hasta nuestros días en los cuales mantiene su lugar como una ciudad importante y moderna, que lucha día a día por su progreso con modernos proyectos y grandes obras de infraestructura.
Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de este artículo sin autorización por escrito de la editora. Publi ideas 2000 .
|
Tampico, presa de piratas, bucaneros y corsarios
León Trotsky y su paso
Estrenamos Nomenclatura
Tampico
La Cumbre Tajín
Centro de Convenciones
|
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||